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Consultaría


Para alcanzar el objetivo es indispensable realizar un estudio de la situación actual. Muchos clientes aprovechan nuestro olfato y nuestro diagnóstico sistémico para poder concluir esta parte del análisis antes de su realización. Caso que esta materia no se realiza esmeradamente, existen riesgos, que pueden cuestionar el objetivo y el fin de todo un designio.
Nuestros clientes ya aprendieron a hacer su balance de competencias y utilizan nuestras antenas, órganos sensoriales y perspectivas conectadas solamente para situaciones especiales.
Para el análisis no es decisivo consultar a indicadores establecidos y la evaluación por un consultor sino desarrollar escalas específicas empresariales y la capacidad propia de la empresa de diagnosticar y ponderar desviaciones del rumbo. Sólo así se puede alcanzar la singularidad de cada empresa hasta llegar al mercado.

A partir de diagnosticar la situación, mayormente se eleva rápidamente una impetuosa sed de actividad. Para focalizar y estructurar y ajustar esta energía y motivación a otros ámbitos, esta determinación de objetivos es indispensable. Caso que la descripción de los objetivos no sea completa, o sea, claramente delimitada o incluso, difícilmente conmensurable, es de temer que ya previo al inicio del proyecto llegue a pasar una desilusión. En este momento, nuestros clientes aprovechan los probados cuadros de mando integral (CMI) ("Balanced Score Card (BSC)" o "Hoshin Kanri"), confiando en la moderación profesional de esta fijación y documentación de objetivos.
Cuando la situación y los objetivos están claramente definidos, podemos contribuir en el momento de elaborar distintos modelos de procedimiento. Según el compuesto de actores e interesados, existen en este contexto diferentes tácticas y papeles, que deben ser bien ajustados al marco organizador.
Entre un breve proyecto/ obra y un „Management of Change“ a un plazo más largo como proceso de transformación se trata de planificar limpiamente las medidas y los pasos, de comunicarse y preconcebir la realización.

La realización de un proyecto exige paciencia y dotes de mando. Después de que las personas participantes e interesadas hayan interiorizado la determinación de objetivos, nuestros clientes disponen de suficiente recursos para accionar el concepto/proyecto por iniciativa propia y con alta motivación.
Como consultores, nosotros entonces sólo participamos apoyando, p. e. en el asesoramiento sobre riesgos o la reflexión sobre el proceso del proyecto. Muchas veces, los clientes nos piden el papel activo de Coaching , que acompañe activamente el desenvolvimiento personal de los empleados/las empleadas de forma paralela al proceso del proyecto.
Ejemplos al respecto también relacionados con el ámbito de la transformación y la contratación externa puede Ud. consultar a nuestras referencias.

A continuación de cualquier cambio/aceptación de un proyecto se debe medir el logro del objetivo y además, se debe comprobar la persistencia del cambio en el negocio diario. Partiendo de la ciencia de la gestión de la calidad entramos en un ciclo en el que cada proyecto tras el alcance de su objetivo es sometido nuevamente a una etapa de realización, o incluso, a otra etapa de análisis. En este momento ayudamos a nuestros clientes con nuestra perspectiva objetiva creando la transparencia, o sea, la legitimación necesaria para seguir otros pasos.
Para los interesados, la atención postoperatoria de un proyecto por el consultor es igual de importante y crea una nueva identidad y confianza. A través de sesiones de entrenamiento, el proceso de maduración puede ser acelerado de forma apuntada.
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